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La sagrada apicultura del Bosque de Pómac

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El impresionante Santuario Histórico Bosque de Pómac es un oasis de algarrobos en medio del desierto. En este lugar sagrado vive Luis Sánchez Suclupe, el hombre que tiene más colmenas en el norte del Perú, un poco mas de 700 y en breve espera llegar a 1000. Él es guardián de una gran tradición de apicultores. Su abuelo y su papá le enseñaron los secretos de esta actividad. Actualmente, ofrece el servicio de polinización cruzada en campos de cultivo de arándanos y palta.

Bet-Aven del Norte es uno de los principales productores de miel de abeja y sus derivados, también en el norte del país. Nos dice que, para lograr el éxito, desde muy niño se ha asociado con Dios, que siempre lo cuida y lo ayuda.

Habla despacio y con cierta solemnidad. Se toma su tiempo antes de volver a hablar y, mientras tanto, unas cuantas abejas con su zumbido quiebran el silencio. Con mucho cariño, Luis Sánchez Suclupe nos dice que estas abejas son una nueva raza que él ha desarrollado. Son un cruce de abejas italianas y carniolas con especies propias de la zona.

“Las abejas, para mí, representan un regalo de Dios. Este pequeño insecto del señor ha permitido que mi familia y yo podamos mejorar nuestra calidad de vida. Yo valoro a las abejitas y las cuidamos con mucho cariño”.

Luis nos comenta que su abuelo, Aurelio Sánchez Santisteban, fue el pionero de la cría de abejas, pero desarrollaba esta actividad de forma rudimentaria. Sus conocimientos ancestrales se los pasó a su hijo, Aurelio Sánchez Sandoval, quien además fue capacitado en diversas técnicas en la casa apícola del ilustre peruanista Karl Weiss.

Luis nos comenta que ingresó al mundo de la apicultura a los cinco años. Su primer recuerdo es la picadura de una abeja. Dice que con los años conoció cómo interactuar con estos nobles insectos.

“Comencé echando humo, es decir como un ahumador. Yo era el ayudante; mientras echaba humo, mi papá empezaba a mover las colmenas a revisar una por una las abejas, a ver su reina, sus crías, su miel, qué cantidad había y cómo iban creciendo las poblaciones”.

Profesión, familia y empresa

Luis nos comenta que recién a los 23 años su padre lo dejó manejar sus colmenas. Por aquellos años estudiaba una carrera técnica en administración de empresas. Dos años después, conoció a la que hoy es su esposa y su mano derecha en la empresa, Lila Janeth Juárez. A los pocos meses, se juntaron como pareja y al poco tiempo nació su primera hija, Ruth Noemí, que hoy en día también es apicultora junto a su esposo.

Don Aurelio, al ver que su hijo Luis ya tenía una familia, le regaló a cinco colmenas y un terreno con el cual pudo sacar un préstamo del banco para poder comprar madera y, con ellas, fabricar 70 cajas que luego se convertirían en colmenas.

Luis comenzó con su negocio de abejas en 1997, un año con buen clima para la producción de miel de abeja y, por otro lado, una gran demanda para al exportación de este dulce fluido, ya que China recibió una serie de sanciones por parte de la Unión Europea.

“Cuando comencé, las empresas que exportaban pota, mango y otros productos comenzaron a exportar miel de abeja. Fue un buen tiempo, en el cual crecimos bastante”.

 

Alquiler de abejas

Diez años después, la gran oportunidad para hacer crecer su negocio tocó las puertas de Luis. La empresa agroindustrial Agrokasa le pidió realizar un servicio muy especial para esos tiempos: alquilar sus abejas para realizar la polinización cruzada en sus campos de palta. La idea de la polinización cruzada es que las abejas puedan transportar el polen de una planta macho a una hembra y, de esta forma, las paltas y otros frutos produzcan con eficiencia y en mayor cantidad. En este tipo de servicios se hace necesaria una gran cantidad de abejas para que la polinización sea exitosa.

Para poder ofrecer este servicio, tuvo que dar inicio a su empresa apícola Bet-Aven del Norte. Dice que ser empresario tiene sus ventajas, pero a veces las cosas se ponen complicadas cuando se trata de cumplir con los impuestos, ya que la autoridad tributaria muchas veces no entiende la naturaleza de su actividad y les da un tratamiento como si fueran parte de la industria de la manufactura o una empresa convencional.

No obstante, afirma que, a pesar de las multas y los inconvenientes, ha sabido salir adelante. Luis señala para él que es muy importante cumplir con el país. Agrega que, en ese sentido, la autoridad tributaria ya está entendiendo un poco más de qué se trata su negocio y la apicultura ya tiene un código especial para tributar.

Un innovador nato

Luis señala que este nuevo servicio fue un paso natural dentro de sus actividades apícolas. No obstante, se le presentaron algunos contratiempos en el transporte de las colmenas. Cuando realizaba los primeros servicios, se dio cuenta de que muchas abejas morían y descubrió que el calor las afectaba.

“Si la temperatura es muy alta, mayor a 28 o 30 grados centígrados, las abejas se asfixian. Por ello, tuvimos que ir mejorando el transporte, ver cuál era el máximo de colmenas que podíamos llevar en cada camioneta. Fue necesario acondicionar un rociador de agua para que las abejas pudieran llegar tranquilas a su destino”, agrega.

Por otro lado, desarrolló una nueva raza de abejas que tienen como principal cualidad no ser agresivas ni picar a los trabajadores de las empresas agroindustriales.

Proyectos para el futuro

Luis señala que está muy contento porque los tratados de libre comercio que ha firmado el Perú con otros países del mundo han permitido que la agroexportación crezca. Señala que, de esta manera, la apicultura en nuestro país ha crecido.

Además, se encuentra muy optimista porque, cuando comience a operar el proyecto de irrigación Olmos, la demanda por la polinización cruzada de abejas aumentará todavía más. Es por ello que prevé llegar a tener más de mil colmenas.

Por otro lado, se está preparando para poder tener una planta envasadora de miel y comenzar a comercializar con su propia marca. Asimismo, sueña con tener un laboratorio de inseminación para mejorar genéticamente la raza de sus abejas. Este proyecto lo realizará con su hijo, Josué Eliazar, quien se está preparando para postular a la carrera de ingeniería zootécnica. Luis señala que su hijo también es un amante de la apicultura.

Luis es un hombre muy religioso y señala que nada de esto sería posible sin la ayuda de Dios, con quien se ha asociado y es el verdadero dueño de su empresa. “Yo solo soy un administrador”, finaliza.

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